Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de noviembre 16, 2025

IDEAS

Recorrer un sendero serpenteante entre montañas que respiran frío, a una velocidad que roza el vértigo, es casi una invitación al espejismo del placer absoluto. Hay algo en mantener el rumbo —atento a las señales, pero con la mente disuelta en esos no-lugares que solo la imaginación conoce— que serena el pensamiento y le devuelve su pulso más hondo. Sentarse bajo la sombra generosa de un árbol en cualquier plaza, mientras la multitud anónima celebra la tibieza del día, ofrece una calma que roza lo sagrado. Ya sea acompañado por los niños que trepan los troncos como si ascendieran hacia un mundo secreto, o en soledad, paladeando un libro que abre ventanas invisibles, el alma inventa pequeñas fantasías que, por irreales, se vuelven dulces. También está ese instante en que un piano —quién sabe dónde, quién sabe de quién— deja caer un jazz irregular que se mezcla con el verde del atardecer. O esa noche en la que el mar respira a nuestros pies y la luna, cuidadosa, nos acaricia los párpa...

Sin novedad

Todos guardamos tesoros en la vida, pequeños destellos que a veces iluminan la memoria. Pero hay otros que se esconden en recovecos tan hondos que parece que la misma tierra los devora. Algunos dicen que siempre hay quien logra desenterrarlos; quizás sea porque dejó de buscarlos. Porque hay tesoros que sólo emergen en el descuido, cuando la guardia baja y la intemperie del alma deja un hueco. Entonces, sin anunciarse, aparecen a tu lado, como si siempre hubieran estado ahí. El verdadero golpe llega cuando te convencés de haber hallado uno, y lo que abrazabas era apenas la silueta vacía de un deseo. Le ofrecés tu vida entera, la rodeás con tus manos, la defendés del viento, pero no se puede conservar aquello que nunca existió del todo. Y cuando al fin lo entendés, el mundo no se rompe: se desvanece. Se disuelve en un silencio seco. Y vos quedás quieto, sostenido apenas por el peso de la pérdida. Seguir se convierte en un acto áspero. Te aferrás a los tesoros que de verdad tenés: hijos, ...