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DESTINO

El problema principal es que no hay otra salida que seguir adelante con lo que queda de mi vida. El suicidio no es una posibilidad. Tengo la obligación moral de continuar viviendo a pesar de todo. De enfrentar los problemas y tratar de encontrarles la mejor solución que pueda. Y enfrentar los miedos que me acogen tomando los riesgos que sean necesarios. La cuestión es como lograr obtener la voluntad de hacer lo que se que tengo que hacer. Dejar de dormir todo el día y desvelarme en las noches con todos estos pensamientos. Simplemente tengo que levantarme y salir a trabajar y enfrentar lo que suceda sea lo que sea. Ojalá mañana pueda lograrlo.

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Sin novedad

Todos guardamos tesoros en la vida, pequeños destellos que a veces iluminan la memoria. Pero hay otros que se esconden en recovecos tan hondos que parece que la misma tierra los devora. Algunos dicen que siempre hay quien logra desenterrarlos; quizás sea porque dejó de buscarlos. Porque hay tesoros que sólo emergen en el descuido, cuando la guardia baja y la intemperie del alma deja un hueco. Entonces, sin anunciarse, aparecen a tu lado, como si siempre hubieran estado ahí. El verdadero golpe llega cuando te convencés de haber hallado uno, y lo que abrazabas era apenas la silueta vacía de un deseo. Le ofrecés tu vida entera, la rodeás con tus manos, la defendés del viento, pero no se puede conservar aquello que nunca existió del todo. Y cuando al fin lo entendés, el mundo no se rompe: se desvanece. Se disuelve en un silencio seco. Y vos quedás quieto, sostenido apenas por el peso de la pérdida. Seguir se convierte en un acto áspero. Te aferrás a los tesoros que de verdad tenés: hijos, ...

SESENTA

Quizás todo comenzó con el latido microscópico de una célula, con un cigoto abriéndose paso en la oscuridad, con la conciencia silenciosa de una cadena de ADN. O tal vez con esa música caótica, sin partitura, de electrones girando obstinados alrededor de un núcleo. Lo verdaderamente mágico de la vida es que nunca permanece en un solo estado. Se transforma sin descanso, como el oxígeno disuelto en el mar. Millones de espermatozoides compiten por conquistar un único óvulo. ¿Azar? ¿Destino? Nadie parece tener la respuesta. He llegado a los sesenta y mi vida se ha vuelto un territorio incierto. Los acontecimientos se precipitan uno tras otro, como si el universo —testigo mudo— insistiera en empujarme fuera del tablero. Nada ha logrado derribarme del todo. Reconozco que estuvieron cerca. Pero de algún modo, y gracias a quienes me aman de verdad, encontré la fuerza necesaria para seguir. Cada átomo de mi ser pareció conspirar contra mí… y aun así, falló. Si intentara enumerar las pérdi...

LA CULTURA DEL ATAJO

Hubo un tiempo en que leer era un gesto de audacia: una manera de internarse en regiones donde el mundo se volvía más hondo, más vasto, más extraño. Hoy, en cambio, la lectura parece haber sido desplazada por un resplandor más fácil: el del entretenimiento veloz, ese que reluce unos segundos antes de disolverse sin dejar sombra. Las pantallas han aprendido a capturar la mirada con la destreza de un ilusionista. Ofrecen brillo, inmediatez, promesas de comprensión instantánea. ¿Para qué demorarse en un texto que exige paciencia, que pide detenerse, que obliga a suspender el vértigo? El lector contemporáneo —si es que aún podemos llamarlo así— busca lo rápido, lo que no incomoda, lo que se deja consumir sin exigir nada a cambio. La lectura profunda ha sido recluida a los márgenes: un territorio casi clandestino donde solo algunos insisten en entrar. Los diarios, los blogs, los ensayos que intentan descifrar el pulso político, el engranaje económico o la trama cultural ya no en...